Guía para la familia

Su familiar está en el hospital

Para qué sirve una hospitalización psiquiátrica, cómo es la unidad, a quiénes va a conocer y cómo ayudar a planificar el día en que su familiar vuelva a casa.

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Ver a un familiar ingresar en un hospital psiquiátrico da miedo, y las familias suelen tener muchas preguntas sobre lo que viene después. Esta página le cuenta, en palabras sencillas, qué puede esperar, para que pueda apoyar a la persona y también cuidarse usted.

Para qué sirve una hospitalización

La hospitalización psiquiátrica es atención intensiva y de corto plazo en un lugar seguro. A este tipo de atención se le llama atención hospitalaria (inpatient care): la persona se queda en el hospital de día y de noche. NAMI, la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales, describe algunas tareas principales de una hospitalización:

  • Mantener segura a la persona mientras pasa la crisis.
  • Observar los síntomas de cerca y aclarar el diagnóstico.
  • Empezar el tratamiento, o ajustar medicamentos que no están funcionando. El psiquiatra toma esas decisiones junto con la persona.
  • Ayudar a que la persona se estabilice lo suficiente para seguir su atención en casa o en un programa de día. En un programa de día, el tratamiento se recibe durante el día y la persona duerme en casa.
  • A veces, ayudar a arreglar una situación de vivienda que estaba empeorando las cosas.1

Una hospitalización no es un castigo. La enfermedad mental es una condición médica, y NAMI lo dice sin rodeos: nadie tiene la culpa, ni la persona ni la familia.4 Una hospitalización tampoco es una cura. La recuperación es un proceso que sigue después del alta, con tratamiento y apoyo.3 El hospital es un paso del camino, no la meta final.

Cómo ingresan las personas

Hay dos caminos generales para entrar al hospital.

El ingreso voluntario (voluntary admission) significa que la persona acepta ser hospitalizada. La persona y un médico deciden juntos que la atención hospitalaria es el paso adecuado. NAMI señala que este camino suele ser preferible.1 Así la persona puede participar en las decisiones sobre su propia atención.

El ingreso involuntario (involuntary admission) significa que la persona ingresa sin estar de acuerdo. A veces se le llama internamiento. Se usa cuando alguien está muy enfermo, rechaza la atención y se considera que hay riesgo de que se haga daño o le haga daño a otra persona. En algunos estados también cuenta no poder cubrir necesidades básicas, como comida o un lugar donde vivir. Muchas hospitalizaciones empiezan con una retención de emergencia (emergency hold), que es un periodo corto en el que un médico puede mantener a la persona en un lugar protegido. Estas retenciones suelen durar unas 72 horas, mientras se deciden los siguientes pasos. Para mantener a alguien más tiempo hace falta un proceso legal, con un juez y una audiencia.3

Los límites de tiempo, quién puede iniciar una retención y qué cuenta como riesgo cambian según el estado.3 Pídale al trabajador social de la unidad que le explique cómo funciona en su estado y qué sigue en el caso de su familiar.

Un ingreso involuntario es duro para todos, y los familiares suelen sentirse culpables. NAMI lo describe como un último recurso, que se usa cuando todas las demás opciones han fallado.1

Cómo es la unidad

Una unidad psiquiátrica puede ser ruidosa y muy movida. Las personas y el personal van y vienen por las áreas comunes, y algunas pueden estar alteradas o hablar fuerte. Las puertas están cerradas con llave. Hay reglas sobre la ropa, los regalos y lo que se puede llevar. Los teléfonos suelen estar en áreas compartidas, y su uso puede ser limitado. También hay límites sobre por dónde se puede andar.3 Estas reglas existen para mantener seguros a todos, no para castigar a nadie.

Si su familiar llegó en ambulancia o con la policía, es probable que llegara sin nada. NAMI sugiere planear una visita pronto para llevarle ropa, artículos de aseo y un libro.3 Pregunte antes en la unidad qué está permitido. Puede que revisen lo que lleve, y que le pidan guardar su bolso y su abrigo antes de entrar.

Los días en la unidad siguen una estructura organizada alrededor de la terapia de grupo y de los horarios de tratamiento. El horario de visitas suele ser limitado para que no choque con esos grupos. Las estancias muchas veces son cortas, a veces de unos pocos días.3

Quiénes forman el equipo

La atención en el hospital la brinda un grupo de personas llamado equipo de tratamiento (treatment team), es decir, todos los que participan en la atención de la persona. Los puestos cambian de un hospital a otro, pero estas son las personas que las familias suelen conocer:

  • Psiquiatra. Es un médico especializado en salud mental. Por lo general dirige el plan de atención y decide los medicamentos junto con la persona.
  • Personal de enfermería. Revisan cómo va la persona, dan los medicamentos, vigilan la salud física y ofrecen apoyo.
  • Auxiliares de salud mental. Ayudan con las necesidades del día a día y mantienen segura la unidad.
  • Trabajador social o coordinador de casos. Es la persona a quien preguntarle sobre el alta, la vivienda, el seguro médico, la atención de seguimiento y las leyes del estado. Un coordinador de casos (case manager) es alguien que conecta servicios, profesionales y recursos de la comunidad.
  • Terapeutas. Consejeros, trabajadores sociales clínicos y psicólogos dirigen los grupos y las sesiones individuales.
  • Especialistas de apoyo entre pares. Un especialista de apoyo entre pares (peer specialist) es una persona capacitada que ha vivido con una condición de salud mental y ahora trabaja junto al equipo. No todas las unidades tienen uno.
  • Defensor del paciente. Es quien ayuda a resolver quejas o dudas sobre la atención.3

El equipo tiene reuniones del equipo de tratamiento (treatment team meetings), que son revisiones programadas de cómo va la persona y de los siguientes pasos. Con el permiso de la persona, las familias pueden pedir asistir. Las familias que tienen alguna preocupación sobre la atención pueden comentarla primero con el personal, después con la enfermera a cargo y después con el defensor del paciente.3

Visitas, llamadas y privacidad

Las reglas para las visitas y las llamadas son distintas en cada hospital, así que pregunte directamente en la unidad. Es común que haya horarios fijos de visita, un límite de visitantes y una edad mínima para los niños pequeños. Muchos hospitales también piden que la persona firme un formulario de privacidad antes de que el personal confirme siquiera que está allí.3 Si en la central telefónica del hospital no pueden confirmarle nada, puede pedir que le comuniquen con la unidad y dejar un mensaje.

HIPAA es la ley federal que protege la información de salud. Cuando se trata de adultos, el equipo por lo general no puede compartir detalles de la atención sin el permiso de la persona.6 La persona puede firmar una autorización para divulgar información (release of information), que es un formulario donde dice con quién puede hablar el personal. Si su familiar dice que no al principio, puede cambiar de opinión más adelante durante la hospitalización. Los padres de menores de 18 años suelen tener acceso al expediente y voz en el tratamiento, aunque esto puede variar.6 HHS, el Departamento de Salud y Servicios Humanos, también explica que el personal puede compartir información con la familia que participa en la atención si la persona no se opone. Y si la persona no está en condiciones de decidir, el personal puede compartir lo que considere mejor para ella.7

Usted siempre puede darle información al equipo. Ninguna ley de privacidad le impide contarles lo que ha visto en casa, lo que ayudó otras veces, las condiciones médicas y las alergias.7 Si surgen las reglas de privacidad, puede explicar con calma que usted no está pidiendo información, sino ofreciéndola. Puede entregar un resumen por escrito o pedir el número de fax de la unidad. Si le preocupa cómo puede afectar esto su relación con su familiar, puede pedirle al equipo que no use su nombre.

La planificación del alta

El plan de alta (discharge plan) es el plan escrito para la atención después de que la persona salga del hospital. Lo arma el equipo de tratamiento con la persona y, en el mejor de los casos, con la familia.3 Se termina antes del alta, pero está bien preguntar por él desde el primer día. Pregúntele pronto al trabajador social cómo será el plan y en qué puede ayudar usted.

NAMI enumera lo que incluye un buen plan de alta.2 Las familias pueden pedir cada parte:

  • El motivo del ingreso y el diagnóstico, en palabras sencillas.
  • La cita de seguimiento, por lo general dentro de unos siete días. Pida la fecha, la hora, el lugar y con quién es. Confírmela antes de que la persona salga.
  • Los medicamentos que la persona tomará en casa, para qué sirve cada uno, cómo se toman, qué efectos secundarios pueden aparecer y dónde surtir las recetas.
  • Un plan de seguridad (safety plan), que es una serie de pasos que la persona y el equipo acuerdan para cuando vuelvan las señales de advertencia. Dice a quién llamar, incluidos el 988 y el 911, y qué hacer fuera del horario de atención. Las familias pueden pedir participar en él y tener una copia, con el consentimiento de la persona.
  • Las señales de advertencia que conviene vigilar, y qué síntomas avisarle al equipo.
  • Referencias a la atención ambulatoria (outpatient care), es decir, el tratamiento que se recibe viviendo en casa, además de grupos de apoyo o servicios de la comunidad.
  • Dónde va a vivir la persona. Si vivir con usted no es posible, está bien decirlo.

También puede preguntar qué pasa si la persona se va en contra del consejo médico (against medical advice), es decir, si se va antes de que el equipo lo recomiende. Nuestra página Volver a casa después del alta habla de las primeras semanas en casa.

Cómo cuidarse usted

La hospitalización de un familiar es una crisis para toda la familia. NAMI describe las reacciones normales: confusión, miedo, enojo, culpa, agotamiento y temor al qué dirán.4 Puede sentir alivio porque la persona está segura y, al mismo tiempo, resentimiento por todo el desgaste. Las dos cosas caben a la vez.

La preocupación constante, una tristeza fuera de lo común, el mal genio, el mal dormir y los problemas de salud frecuentes son señales de que el estrés le está pasando factura.4 A muchas familias les ayuda esto:

  • Mantener rutinas sencillas. Dormir, comer, tomar agua y moverse.
  • Dejar que otros ayuden con la comida, los traslados y el cuidado de los niños.
  • Buscar a otras personas que entiendan. Los grupos de apoyo para familias de NAMI son gratuitos, y NAMI Family-to-Family es una clase gratuita para familiares.4
  • Mantener informados a los demás hijos. Los hermanos pueden sentirse a un lado. Cuénteles lo que está pasando con palabras que entiendan a su edad, y pase tiempo con cada uno.5
  • Apoyarse en su comunidad de fe o en sus tradiciones culturales, si son una fuente de fortaleza para usted.
  • Decirle a su propio médico que usted está cuidando a un familiar. Piense también en buscar un terapeuta para usted.

SAMHSA, la agencia federal para los servicios de salud mental y de consumo de sustancias, señala que quienes cuidan su propia salud pueden apoyar mejor la recuperación.9 Esto no es egoísmo. Es parte del plan.

Preguntas para el equipo

El equipo es la mejor fuente de respuestas sobre su familiar. Estas son preguntas que las familias suelen hacer, con el consentimiento de la persona:

  • ¿Cuál es el diagnóstico y qué significa?
  • ¿Cuáles son las metas de esta hospitalización y cómo sabremos que se cumplieron?
  • ¿Qué medicamentos se están empezando o cambiando, por qué, y qué efectos secundarios debemos vigilar?
  • ¿Podemos asistir a las reuniones del equipo de tratamiento? ¿Con quién puedo comunicarme entre una reunión y otra?
  • ¿Pueden pedirle a mi familiar que firme una autorización para divulgar información?
  • ¿Qué incluirá el plan de alta y cuándo lo veremos?
  • ¿Cuál es el plan de seguridad y a quién llamamos fuera del horario de atención?

Si en este momento le preocupa la seguridad de su familiar, no espere a la próxima reunión. Dígaselo de inmediato a la enfermera o al psiquiatra de la unidad. Si ocurre una crisis en casa, antes o después de la hospitalización, llame al 988 y presione 2 para hablar en español con un consejero de crisis de la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis.10 También puede enviar un mensaje de texto al 988 y escribir la palabra Ayuda para que le responda un consejero en español.8 Para recibir apoyo por mensaje de texto de Crisis Text Line, envíe la palabra AYUDA al 741741. Si hay peligro inmediato, llame al 911 o vaya a la sala de emergencias más cercana. Para todo lo que no sea urgente, el psiquiatra y el trabajador social de la unidad siguen siendo su primera llamada.

Si necesita ayuda ahora mismo

  • Llame o envíe un mensaje al 988 Línea de Prevención del Suicidio y Crisis. Gratis, las 24 horas del día. Presione 2 para hablar con un consejero en español. Si envía un mensaje de texto al 988, escriba la palabra Ayuda para que le responda un consejero en español. Si llama, puede pedir un intérprete en más de 240 idiomas.
  • Envíe AYUDA al 741741 Crisis Text Line. Gratis, las 24 horas del día. El servicio de mensajes de texto está solo en inglés y en español.
  • Llame al 911 o vaya a la sala de emergencias más cercana si hay peligro inmediato.

Para algo menos urgente, llame al psiquiatra o a la clínica de su familiar.

Fuentes

Cada número que aparece en esta guía remite a una de las fuentes de abajo. Kinlantern vuelve a contar en palabras más sencillas lo que estas organizaciones publican para las familias. No las copia y no añade nada propio. Siga cualquier enlace para leer el texto original.

Fuentes en español

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